En las reclamaciones frente a aseguradoras es clave revisar la póliza completa y el cuestionario de riesgo. La cobertura no es automática: depende de la interpretación de las cláusulas y del cumplimiento de obligaciones por ambas partes.
Casos habituales:
Rechazo de cobertura.
La negativa suele basarse en exclusiones o plazos. Es esencial comprobar si la cláusula es limitativa y si fue aceptada expresamente; si no, puede ser inaplicable.
Infraseguro.
Si el capital asegurado es inferior al valor real, se aplica la regla proporcional. Antes de aceptar una reducción, debe revisarse la valoración y posibles actualizaciones automáticas.

Siniestros en hogar, responsabilidad civil, vida, salud o negocio.
Cada póliza exige criterios y pruebas específicas: en hogar importa el origen del daño; en RC, el perjuicio a terceros; en vida/salud, el informe médico; y en negocio, el lucro cesante y los daños acreditables.
Interpretación técnica de la póliza.
Conceptos como “riesgo cubierto” o “agravación del riesgo” influyen en la indemnización. Una revisión técnica evita que la interpretación quede solo en manos de la aseguradora.
Reclamación extrajudicial y judicial.
Antes de acudir a los tribunales debe formularse reclamación previa. Si está bien fundamentada, mejora la negociación; si no hay respuesta favorable, se inicia el procedimiento judicial.

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